Ganar 7.500 € con el etiquetado automático

Escribir a mano en recipientes y bolsas al vacío puede parecer una actividad de poca importancia.
En nuestro restaurante, al pasar de la escritura manual al etiquetado automático, ahorramos 7.500 € cada año.
Tú también puedes hacerlo.
Lee este artículo y descubre cómo hemos conseguido este resultado.
Un rotulador. Una bolsa. Unas pocas palabras: “ragú”, “crema”, “fondo”, “pollo a baja temperatura”, y, en el mejor de los casos, la fecha de elaboración. Rara vez la fecha de caducidad.
Es rápido, familiar y aparentemente práctico.
Parece gratis.
Pero en una cocina profesional y en una empresa de restauración, todo tiene un coste.
Especialmente las tareas repetitivas.
Quizá también en tu restaurante, cada vez que un miembro de la brigada toma una bolsa al vacío, escribe a mano el contenido, comprueba la fecha, añade notas o corrige una inscripción poco legible, está utilizando tiempo de trabajo.
¿Cuánto cuesta seguir escribiendo a mano sobre los semielaborados?
En la cocina, el ritmo de trabajo es intenso: semielaborados que deben abatirse, conservarse, regenerarse, trasladarse y utilizarse en diferentes servicios. Hay bolsas al vacío muy parecidas entre sí y anotaciones hechas con prisa, con fechas difíciles de leer.
¿Qué se suele escuchar en la cocina de un restaurante?
“¿Cuándo se hizo esto?”
“¿Qué pone aquí?”
“¿Cuántas raciones hay dentro?”
“¿Por qué hemos vuelto a preparar la salsa si ya estaba en el frigorífico?”
“¿Dónde están las zanahorias? ¿Quién las ha terminado?”
La escritura manual puede provocar errores, pérdidas de tiempo, imprevistos y estrés.
En una cocina que trabaja con márgenes cada vez más reducidos, incluso unos pocos minutos repetidos cada día se convierten en horas. Y las horas se convierten en costes de personal que no pueden dedicarse a actividades más importantes.
Cómo ahorramos 7.500 € cada año
En el restaurante TNK, durante 300 días laborables al año, dedicábamos más de una hora diaria a escribir sobre las bolsas de los semielaborados.
Multiplica 300 horas por un coste laboral de 25 € por hora y descubrirás que estábamos gastando 7.500 € al año solo en escribir etiquetas.
En una cocina pequeña. ¿Te das cuenta?
El etiquetado automático de los semielaborados ha eliminado prácticamente este tiempo.
Con las 300 horas ahorradas, evitamos muchas horas extras que nuestros cocineros habrían tenido que realizar.
Ha sido una gran ventaja, y no solo desde el punto de vista económico.
Ahora toda la información aparece claramente en las etiquetas:
- Contenido
- Fecha de producción
- Vida útil
- Ubicación dentro del frigorífico
La bolsa al vacío se identifica de inmediato. La información ya no depende de la caligrafía, de las prisas o de la memoria de quien está trabajando.
Mucho más cómodo, mucho más seguro, mucho más organizado.
Una gran ganancia.
Gestionar los datos en la cocina profesional
¿Sabes por qué hemos podido lograr todo esto?
Porque hemos desarrollado un sistema automático que imprime las etiquetas, utiliza los datos guardados en la ficha de la receta e incluso nos avisa cuando las existencias de un semielaborado están a punto de agotarse.
Todo esto, y mucho más, es Qadra.
Qadra crea valor a partir de los datos de la empresa conectando el TPV, los pedidos y la cocina.
La gestión de los semielaborados ya no permanece limitada a la cocina. Pasa a formar parte de una lógica más amplia que incluye ventas, pedidos, producción, disponibilidad, costes y organización.
Ahora cada bolsa al vacío habla el mismo idioma. Cada recipiente es identificable. Cada elaboración dispone de información clara. Cada miembro de la brigada puede leer y comprender los datos, aunque no haya participado en la producción o sea nuevo en el equipo.
¿Por qué hacer que la brigada vuelva a escribir toda la información a mano cuando basta con introducirla una sola vez en un programa sencillo?
Esto ahorra tiempo y crea orden. Dos elementos fundamentales para una gestión empresarial eficiente.
Ahorrar es ganar
Cuando abrimos nuestro restaurante intentábamos reducir gastos, considerando el ahorro únicamente como una partida de costes que no aparecía en una factura.
Pero el verdadero ahorro suele generarse en la operativa diaria: en los procesos que podemos mejorar y en las tareas que realizamos automáticamente sin preguntarnos si podrían hacerse de una forma mejor, más rápida y más económica.
La ventaja del etiquetado automático es precisamente esta: elimina una parte del trabajo repetitivo.
Debemos aprovechar todas las herramientas disponibles para erradicar las ineficiencias.
Ahorrar tiempo significa reducir costes, y reducir costes significa generar un beneficio indirecto.
Los equipos para la cocina profesional y las tecnologías TNK se han desarrollado precisamente con este objetivo.
Imprimir una etiqueta es útil.
Pero imprimir una etiqueta dentro de un Ecosistema integrado es mucho más potente: se convierte en parte del proceso.
La coherencia dimensional, un diseño compartido y una tecnología común e integrada en cada equipo de cocina ayudan a hacer que la empresa sea sostenible y rentable.
¿Te gustaría aumentar tus beneficios con el Ecosistema TNK?
